martes, 10 de febrero de 2009

Breve Historia del Chocolate (II)

Quedamos en que el cacao que consumían los antiguos americanos era un brebaje que poco tenía que ver con lo que conocemos. Pues parece ser que ya Cristobal Colón en sus viajes descubrió el producto y se lo trajo de souvenir a los Reyes Católicos. Pero ya se sabe lo que pasa con los souvenires de compromiso, como los dedalitos, los platitos conmemorativos y las botellitas en miniatura. Pasa que nadie les hace ni caso, ni siquiera el que los compra. Y eso ocurrió con la bebida de agua amarga y espumosa.

Sería Hernán Cortés el que, después de una degustación ofrecida por el emperador azteca Moctezuma, le vió posibilidades, y se lo trajo a la corte Española en 1528, con todos los avíos para fabricarlo. Rápidamente se popularizó entre las damas de la nobleza, sobre todo cuando se les ocurrió endulzarlo con azúcar, innovación que unos atribuyen a unas monjas de un convento en México, y otros a los religiosos de El Monasterio de Piedra, en Zaragoza. Para que luego digan que la iglesia solo ha hecho cosas malignas. Es en este momento en el que ya empieza a parecerse al chocolate de nuestros días.


Total, que en el siglo XVII el chocolate llega a la corte de Francia, y de ahí corre como la pólvora por toda Europa. Por cierto, que los alemanes lo consideraban entonces un producto medicinal y sólo se vendía en droguerías y farmacias, y algo de razón tenían porque aquello debía levantar a un muerto. El caso es que su consumo aumenta tanto que incluso en 1763 los cerveceros británicos solicitan limitar la producción aquella bebida que les hacía la competencia.

Dejo aquí unos datos importantes en la historia europea de esta delicia:

- La primera tableta de chocolate fue creada en 1847 por los británicos Fry&Sons, y llevaba licor (siempre han sido un poco borrachines).

- Los bombones son invento italiano, que le dieron forma al chocolate y lo rellenaron de una pasta de avellana, cuyo resultado fue el bombón gianduja.

- El primer cacao en polvo se consiguió en 1828 gracias a los holandeses, que desarrollaron nuevas técnicas de extracción del producto.

- En 1875, Daniel Peter y a Henry Nestlé hicieron disfrutar a la gente por primera vez del chocolate con leche. Los suizos entran de esa forma pisando fuerte, y desarrollan una técnica de homogeneizado o conchado gracias a la cual el chocolate se derrite suavemente en nuestra boca. Rodolphe Lindt, a su vez, inventa el chocolate fondant. En esta misma época compiten con otros fabricantes de renombre como Tobler o Suchard, que originarían algunas de las marcas más populares de hoy día.

La industrialización del chocolate hizo que este fuera un producto de masas, accesible a todos a Dios gracias, además de que diversificó el género en cientos de variedades para placer de nuestros paladares y perdición de nuestros tipitos. La producción americana decae y la colonización de África por los europeos lleva la producción mayoritaria a este continente, y esto continúa así desde principios del siglo XX.


Ya sabéis lo que decía la canción: "yo soy aquel negrito, del África tropical, que cultivando cantaba la canción del Cola-Cao..."

La historia de este manjar es, como suponéis, muchísimo más amplia, pero ni yo soy una experta ni esto es un blog serio, así que colorín colorado, este cuento se ha acabado... por ahora.

Agradecimientos a zchocolat, a Carlos Azcoytia y sus artículos sobre el chocolate, y a la inexacta pero siempre apañada wikipedia.

9 comentarios:

BLAS dijo...

No me extraña nada que fuera tan rápido el tema de su explotación y comercialización, ni de que le hiciera la competencia a la cerveza. Es que una vez que lo has probado, estás completa e irremediablemente perdido/a, eres su esclavo/a para siempre. Cuando por una casualidad muy remota, no tengo en casa alguna dosis chocolatera, le "hurto" a mi niño los mini-bricks de Nesqüik, el pobre vá detrás diciéndome, "es mio, es mio", y yo haciéndome la sueca bebe que bebe de la pajita. Lo que son las adicciones...

Inma dijo...

Es verdad q es adictivo, y a veces necesario, vamos que cumple una función social jajajaja.

¿Soy la única que se levanta el domingo de una siesta y va en trance, pasando por encima de niños y perros, a la cocina, buscando una dosis insustituible de chocolate?????

Elphaba una historia del chocolate muy conseguida. Amena, divertida e interesante. Te mereces una tableta para ti sola.

Inma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana dijo...

Me ha encantado Elphaba.
La madre de una compañera mía de trabajo, utilizaba el chocolate en plan medicinal. Es una señora de 85 años y para todos los males recomienda un "chocolatiño". No sé si tiene propiedades medicinales en realiddad (investigaré y os contaré), pero lo que está claro es que revive, anima el espíritu y nos hace pasar unos ratos excelentes.Eso es salud ¿no???.

chema dijo...

está genial el artículo, elphaba! con rigor pero al mismo tiempo ameno y con unos toques de humor. me ha encantado lo de que los ingleses siempre han sido un poco borrachines. :D
los alemanes, que lo comercializaban como producto medicinal... algo de razón sí que tenían, jejeje. quién no ha estado alguna vez un poco "plof" y se ha comprado una tableta de chocolate para animarse? ;)

BLAS dijo...

Cuando estoy algo "plof", normalmente suelo tirar del helado de chocolate belga Häagen-Dazs, eso sí que me anima, pero he tenido que dejarlo durante un tiempo porque la báscula también se ha animado bastante...

anele dijo...

Muy entretenido el post, Elphaba.
No tenía ni idea del origen del nombre del Toblerone!!
En cuanto a lo del uso medicinal, no es ningua tontería que te dé por comer chocolate cuando estás "depre".
Parece ser que los efectos antidepresivos del chocolate están "más o menos" demostrados. Posee triptófano, un aminoácido que en el cerebro se transforma en Serotonina: un neurotransmisor implicado en el estado anímico, que proporciona sensación de tranquilidad. Los niveles de serotonina van disminuyendo a lo largo del día (Inma, ya sabes por qué apetece más por la tarde).
Por supuesto es más efectivo con chocolates con un alto porcentaje de cacao (no vale el blanco).

No sé si será cierto al 100%, porque como sabéis siempre que sale un artículo científico demostrando algo, pocos años después sale otro diciendo que no era cierto.

¡Quién sabe! Quizás sólo sea por la sensación placentera que sabe que vas a sentir en cuanto te metas en la boca la primera onza de chocolate y resulte que sólo sea autosugestión, pero si funciona, bienvenido sea.

(Menudo rollo macabeo que os he metido... sorry).

CGR dijo...

Pido un aplauso para aqull@s a l@s que se le ocurrió poner azucar a la amarga bebida ¡plas, plas, plas! Estupenda la clase de historia, Elphaba

Karen dijo...

Saludos desde la tierra del cacao amargo.
¡Buen post!