martes, 7 de mayo de 2013

Recuerdos


Generalmente, el chocolate negro me gusta puro, sin más añadidos. Los chocolates con frutos secos los suelo preferir con leche, no sé por qué. Sin embargo hay una excepción, que es el chocolate Valor negro con almendras.

Este chocolate mi abuela siempre lo compra cuando vamos a visitarla. Por eso, su sabor lo tengo asociado a la casa de mi abuela. Un sabor nos puede despertar muchos recuerdos. Y además siempre sabe igual, afortunadamente no varían la fórmula.

A media tarde, un café con leche con algún mantecado murcianico y un trozo de chocolate del que siempre tiene mi abuela, sabe a gloria.

Por eso, el chocolate Valor negro con almendras sabe a todo lo que representa para mí el pueblo de Jumilla y la casa de mi abuela: infancia, recuerdos, jardines, pájaros piando, viejas fotos, juguetes antiguos...


6 comentarios:

Princesa Nadie dijo...

Soy adicta a ese chocolate pero procuro no tenerlo en casa ...cuando estoy muy estresada lo ataco y me puedo comprar la tableta entera y luego me arrepiento ,claro...
Me encanta tu mundo de chocolate
Un abrazo

Nerea dijo...

¡Qué bonitos recuerdos, los que se asocian a comida en casa de familiares y amigos!

Me ha gustado mucho tu post.

Inma dijo...

Es verdad, los olres y los sabores tienen más memoria que nuestro cerebro
Muy sentida esta entrada.
Besitos Chema

Elphaba dijo...

Uy, pues a mí el chocolate negro me gusta con las mismas cosas que los demás, sólo, con almendras, pistachos, mazapán, etc Especialmente con mazapán me chifla. Pero aparte de eso, esos pedazos de almendras enteras... me encanta.

Merchi dijo...

Lo prefiero con leche, pero me gusta tanto el chocolate que no le hago ascos a ninguno. Y este que dices está de rechupete. Es curioso como algunos sabores se nos quedan impresos en la mente y salen a la luz siempre que volvemos a probarlos. A mí me pasa con los donuts de chocolate, por ejemplo, los cuales comía en casa de mi abuela cuando me quedaba algunas tardes con ella. Cuando los he comido de mayor, me ha parecido estar de nuevo sentada junto a la ventana de su casa, mirando la calle mientras en la radio suena una de las novelas que ella siempre estaba escuchando. ¡¡Besitos!!

anele dijo...

El favorito de mi padre; en su casa nunca falta una tableta.
Chema, te mereces un monumento por se el único que se molesta en actualizar el blog (las últimas 4 entradas son tuyas).