domingo, 4 de septiembre de 2011

Palomitas con chocolate

Tan sencillo y lógico que aún no sé cómo no se nos había ocurrido a ninguno del grupo (¿o sí lo habéis hecho, chicos?).
Si hay palomitas con caramelo de colores o con mantequilla (parece que en nuestro país no acabaron de cuajar, pero en los cines de EEUU son un "plus" imprescindible y altamente calórico, pero ¡qué demonios! ese generoso chorro de mantequilla derretida que les vierten por encima las hace bastante sabrosas), ¿por qué no darse el gusto de cubrirlas con delicioso chocolate?

Paseando por la red me tropecé con el blog de SandeeA y las delicias que propone cada semana y al momento supe que tenía que compartirlas con vosotros.
Con su permiso, os muestro la imagen que vale más que mil palabras.
Y son bien sencillas de hacer.

Basta con meter la bolsa de palomitas en el microondas y una vez hechas, mientras se enfrían, fundir el chocolate elegido en el microondas (de 10 en 10 segundos, para que no se nos queme, removiendo entre medias) o al baño María, con un poquito de agua o con leche, hasta obtener la consistenca deseada. Dejar enfriar un poco y bañarlas en la crema, dejándolas enfriar para que se endurezca un poco el chocolate.

Ya no tenéis excusas. Mientras se enfrían sólo hay que ir a la estantería y elegir una película, que es domingo por la tarde y seguro que apetece. Y a disfrutarlas.
Os adjunto el link donde ella lo explica mucho mejor.

jueves, 25 de agosto de 2011

Chocolates Simón Coll


El otro día, una persona muy cercana me regaló dos tabletas de chocolate que encontró en una pastelería. Se trata del chocolate Simón Coll, una firma con gran solera originaria de la localidad barcelonesa de San Sadurní de Noya.

El fundador de la compañía, Simón Mestres, comenzó a fabricar chocolate artesanalmente en el año 1840. Se trataba de chocolate a la piedra, cuyo proceso de elaboración nos explicaron muy bien en el Salón del Chocolate de Madrid.

En 1880 diseñan el característico envoltorio de sus tabletas de chocolate. El dibujo representa su proceso de fabricación: en el centro, el barco que transporta el cacao; a la derecha, la caña de la que se extrae el azúcar; y a la izquierda, el campo donde se cultiva el trigo para obtener harina.

En 1920, Francesc Coll, amigo y ahijado de la familia del fundador, se pone al frente del negocio. En esa época los procesos productivos comienzan a mecanizarse.

En 1951 se registra la marca Simón Coll, que une el nombre de pila del fundador y el apellido de las últimas generaciones de dueños de la empresa.

Simón Coll, además de sus tabletas de chocolate fácilmente reconocibles por el dibujo del barco velero, también fabrica muy diversas figuras de chocolate de venta en pastelerías y confiterías: huevos, paraguas, monedas...


Y tras esta breve reseña histórica, ahora ya me centro en mis chocolates. :) Se trata de una tableta de chocolate con leche y otra más pequeña y gruesa de chocolate negro ‘a la piedra’, ‘para su consumo cocido’, como se indica en el envoltorio.

El de leche tiene unas dimensiones dentro del rango considerado normal en las tabletas de chocolate. Unos 18.5 cm de longitud, 10.5 cm de anchura y 1 cm de grosor. Su volumen, por tanto, es de 18.5*10.5*1=194.25 cm3. Tiene una distribución de 9x5 onzas.

El negro, como decíamos, tiene menor superficie pero es más grueso. Su longitud es de 12 cm, su anchura de 8 cm y su espesor de aproximadamente 1.8 cm. Así pues, su volumen será de 12*8*1.8=172.8 cm3. Está dividido en 4x3 onzas.

Ambos chocolates pesan lo mismo, 200 gramos. Sin embargo, acabamos de comprobar que su volumen no es igual. Dado que la densidad es el cociente entre el peso y el volumen, antes de calcular su valor sabemos de antemano que será más denso el negro, que tiene menor volumen. Si se mantiene el numerador de una fracción y disminuye el denominador, aumentará el cociente.

Para el chocolate con leche: densidad=200g/194.25cm3 = 1.030 g/cm3
Para el chocolate negro: densidad=200g/172.8cm3 = 1.157 g/cm3


Una vez hechos los cálculos, pasamos a la parte realmente interesante, que es la degustación. ;) El chocolate negro lo preparé a la taza, que era su uso aconsejado. Todavía me queda para hacerme una o dos tazas más. Hice fotos a lo que en terminología industrial se denomina ‘producto en curso’ y ‘producto terminado’. :P




En cuanto al chocolate con leche, lo he probado y es muy rico. Tiene un cierto gusto a caramelo, quizá por contener azúcar de caña. Es algo quebradizo, por lo que no me extrañaría que su proceso de elaboración tuviera algo en común con el del chocolate a la piedra.



Bien, pues a partir de ahora, cuando veáis este chocolate de inconfundible diseño en alguna confitería, ya conoceréis un poco más su historia. Por mi parte, yo me fijaré en los envoltorios de las figuras de chocolate, paraguas y similares, a ver si encuentro alguna de este fabricante, Simón Coll.

Estoy pensando en un experimento: invertir los papeles, hacer a la taza el chocolate con leche y darle un mordisco al chocolate negro a la piedra, a ver qué pasa... :P

lunes, 8 de agosto de 2011

Degustación Chocolaterías Valor

La semana pasada "tocó" visita a la Chocolatería Valor de la calle Ibiza en Madrid. La empresa fue pionera al abrir la primera franquicia de chocolaterías en España, pero ese es un tema que abarcaremos en otra ocasión.

La carta ofrece una tentadora variedad que dificulta enormemente la elección y no es difícil dejarse llevar por la indecisión mientras uno pasa las hojas una y otra vez, mientras se contemplan las fotos y la boca se hace agua.



J. optó por un chocolate frío a la francesa (que para algo estamos en agosto) y J.L., más purista, se decantó por un azteca, puro y condimentado con pimienta mexicana. La nota curiosa la puso la "mancerina" en la que se sirve este tipo de chocolates: un curioso platillo de loza con un anillo central donde se introduce el cacillo con el chocolate, para evitar que éste se derrame. Fue inventado por el Marqués de Mancera, virrey de Perú allá por el s. XVII.
Cuenta la leyenda que en una de sus frecuentes recepciones, una dama se derramó sobre el vestido el contenido de la jícara (una especie de taza sin asas) y ante tal contratiempo, las neuronas del noble se pusieron en marcha para idear la forma de solucionarlo. Así nació el curioso artilugio.
Por cierto, según indica la carta, es servido a una temperatura de 40ºC.




Y yo... bueno, haciendo honor a mi cargo como miembro de este ilustre blog, decidí comprobar qué era aquello de "cuatro sentidos de chocolate". Esto es lo que llegó a la mesa...


Una combinación de 4 chocolates de distinta intensidad. Dudé en el orden a seguir: ¿debería comenzar por el más puro o mejor al contrario?
Total, como no consigo descubrir ninguna cata chocolatera en condiciones en Madrid (¿algún empresario se anima?) estiré la mano para coger el pocillo del Chocolate Blanco Nepal. Demasiado dulce, aunque se le acaba cogiendo gusto. Con un sabor muy similar a la leche condensada, con toque avainillado y una textura bastante fluída. Seguí con el Chocolate Frío a la Francesa, con leche, menos dulce e igualmente ligero. Se sirve a 5ºC. Después ataqué con el tercero: Chocolate a la Española, calentito, poco azucarado y más espeso. Se sirve a 75ºC, pero obviamente, a esas alturas de la cata (reposada para deleitarme más y "estirar" el momento), el mío ya estaba templado. Y para terminar, el Chocolate 52% Cacao: espeso, calentito y con un delicioso toque amargo.
Lo ideal hubiera sido contar con algún entendido en la materia, que me hubiera ido "dirigiendo", pero lo disfruté igualmente y recomiendo sin duda el cuarteto a quienes se pasen por alguna de sus franquicias.

Interesante saber también que disponen de chocolate "para llevar", chocolates sin azúcar, así como muchas otras especialidades (gran surtido de bombones, convenientemente expuestos en una vitrina para "tentar" al visitante) y postres con muy buena pinta (helados, fondue de frutas, mousses, granizados y batidos, tartas, bizcochos, brownies y coulant) o curiosidades como las tostadas con aceite y crema de chocolate, polvo de almendra y un toque de sal Maldon, sin olvidar una simpática concesión al recuerdo de nuestras meriendas infantiles: un gran vaso de Valorcao acompañado de un pan de leche con una minitableta de chocolate.

Visto lo visto, habrá que volver para probar el resto...


viernes, 15 de julio de 2011

Paraguas


Un paraguas de chocolate es algo que a veces compramos con la idea de dárselo de regalo a un niño, y debemos guardarlo bien para evitar tentaciones de comérnoslo nosotros.

Aparte de eso, un paraguas de chocolate destaca por su forma cónica. Para ser más precisos, es un cono macizo, a diferencia de lo que suele ocurrir con los cucuruchos de los helados.

Uno podría preguntarse cuál es el volumen de chocolate contenido en uno de estos paraguas. Es sencillo calcularlo si se sabe que el volumen de un cono es igual al área de la base multiplicada por la altura, y dividida entre 3.

La base es una circunferencia, y por tanto su área es igual al número pi multiplicado por el radio de la circunferencia al cuadrado.

Así pues, el volumen del cono sería: V=(π·R2·h)/3


Esta fórmula se puede demostrar, pero hay que integrar en coordenadas cilíndricas y es complicadillo. Mejor lo dejamos así. ;)

Veamos, como ejemplo, el paraguas que os he mostrado. Le he quitado el envoltorio para medir mejor sus dimensiones. El radio de la base es aproximadamente 1.5 cm. Y la altura es de unos 12.5 cm. En la foto que viene a continuación, si pincháis sobre ella, podréis ver las medidas acotadas. Ah, no vale lamer la pantalla.


Aplicando la fórmula, su volumen sería: (π·1.52·12.5)/3 = 29.452 cm3

Como las medidas estaban todas en centímetros, el volumen que hemos obtenido está en centímetros cúbicos.

Ahora podríamos ser aún más curiosos y calcular la densidad, que es el cociente entre el peso y el volumen. El peso figura en el envoltorio, y son 35 gramos.

Densidad = 35/29.452 = 1.188 g/cm3

Es una densidad superior a la del agua. No flota. Se trata de un chocolate macizo, no tiene poros como ocurre con algunas chocolatinas de Cadbury. ;)

lunes, 27 de junio de 2011

Cacao Sampaka

Y por fin se materializó la visita que llevaba meses pendiente...

El escaparate, sencillo pero muy sugerente, nos da un anticipo de lo que podremos encontrar en su interior.

Cacao Sampaka es una franquicia dedicada al chocolate, desde la selección de las habas adecuadas hasta la elección del packiging final. Cuentan con obrador propio donde elaboran de forma artesanal (sin adición de conservantes) todos sus productos y donde dan rienda suelta a la imaginación, ensayando nuevos sabores y "maridajes".


Este templo del chocolate fue creado por Ramón Morató (director del "Aula Chocovic", remombrada escuela chocolatera barcelonesa), Jaume Von Aren, Pati Nuñez, Quim Capdevila y Albert Adriá (pastelero de El Bulli y hermano de Ferrán Adriá).


La estrella de la casa son los bombones, de los que encontraremos 8 familias distintas: "grandes orígenes del cacao" (sin mezclas, con sabores de Venezuela, Ecuador, Brasil...), "frutos secos" (con sésamo, café, anís... además de los tradicionales piñones, pistachos y almendras), "especias" (con curry, jenjibre, azafrán, achicoria, o las más conocidas mezclas con pimienta, canela y clavo), "flores y hierbas" (con lavanda, tomillo, y violeta, entre otras), "vinos y licores" (armagnac, cassis, whisky,...), "frutas" (pera y vainilla, mandarina y canela, lima o frambuesa), "trufas cubiertas de cacao amargo " (gran marnier, caramaelo, café, etc), e "innovaciones gastronómicas" (vinagre de Módena, anchoas y avellana, aceituna negra, queso de parma y otras novedades).

Se ofrece una selección de cada familia en cajas o la posibilidad de combinarlos en cajas de 16 y 36 unidades.


También encontramos tabletas repartidas en 3 grupos (chocolate amargo, con leche y blanco) que a su vez se subdividen en 5 familias: sólo chocolate, sabores, crujientes, tropezones e innovaciones, envasadas herméticamente para garantizar una óptima conservación durante 1 año en paquetes con cierre adhesivo, que ofrece un mantenimiento adecuado tras su apertura.


Y muchas, muuuchas otras tentaciones, como el maiz frito y las pipas cubiertos de chocolate, las "rocas" (con barquillo o frutos secos), palitos de limón recubiertos, mermeladas de chocolate (con manzana, limón, tomate,...), cremas para untar, helados y salsas.


La oferta se complementa con libros y videos de recetas, moldes y otros utensilios de cocina. Así como unas espectaculares cajas de regalo muy completitas (también ofrecen servicio de regalos de empresa).

Y como colofón, un bar donde degustar... cómo no, chocolate (casi da vergüenza pedir un refresco o un café, aunque figuren en la carta).

Zumos, bollería, helados, sandwiches, tostadas, bocadillos y vinos y licores para combinar con una selección de bombones o simplemente... saborear un chocolate a la taza, que es la opción por la que nos decantamos nosotros.


J.L. se decantó por un clásico chocolate a la taza caliente acompañado de unas soletillas. El "azteca" se compone de un 80% de cacao y especias. Un sabor contundente, ideal para puristas, sin disfraces. Muy bueno, doy fe ; )



J. eligió un chocolate frío con leche (que las temperaturas de la semana pasada en Madrid no daban tregua). Doy fe de que también estaba bueno (esforzado trabajo de campo que me obliga a catas allá por donde vaya, ejem).


De modo que yo decidí poner la nota discordante y decantarme por experimentar con algo diferente: un chocolate frío con menta y regaliz. Fresco y curioso sabor, marcado al principio por la menta, aunque a medida que la taza se va vaciando domina el sabor del regaliz. Un toque sutil, de modo que el paladar no se satura ni enmascara el sabor del chocolate (que al fin y al cabo es de lo que se trata).


Si bien la intención era pasar de nuevo por la tienda a la salida, al final me fui con las manos vacías, así que tendré que regresar para comprar alguno de los productos; todo sea por la excusa de un nuevo post XDDD

CACAO SAMPAKA
C/Orellana, 4
Metro: Alonso Martinez
Madrid

Franquicias en Barcelona, Valencia y Bilbao.
www.cacaosampaka.com

sábado, 11 de junio de 2011

Quedada tetra-wonkera

La quedada de la que hablaba en la anterior entrada tuvo un marcado carácter chocolatero. No podía ser de otra manera al estar presente el 80% de Wonka -Inma, Anele, Ana y quien os habla; tan sólo faltó Elphaba-, junto con Cloti y el marido y los simpatiquísimos niños de Ana como invitados de honor. :)

Anele trajo unas riquísimas ambrosías de Tirma. Una agradable sorpresa para todos, y quizá de un modo especial para Inma, por su especial conexión emocional con estos chocolates de su tierra. ¡Anele, sigues sin decirnos cuándo has ido a Canarias! ;)



También Anele tuvo un precioso detalle, con ocasión de mi cumpleaños, que había sido pocos días antes. Trajo un muffin de chocolate con núcleo cremoso y un paquetito de velas con música. La idea era clavar la vela sobre la parte superior del muffin, pero al final preferimos no comprometer la estabilidad de la estructura, por lo que la pusimos al lado. ;)



Por otro lado, sobre el chocolate que compré en la pastelería Maite de Murcia, del que hablé en el post anterior, dejaré que hablen quienes lo hayan degustado. :D

Por mi parte, lo que puedo decir es que me resultó más fácil partir el chocolate negro. Debido a su alta dureza, cuesta más incrustar el cuchillo, pero como es frágil, una vez que el cuchillo penetra, sus planos de partículas se separan entre sí con facilidad.

Sin embargo, el chocolate con leche y el chocolate blanco no oponen tanta resistencia a la punta del cuchillo, pero al ser más dúctiles cuesta más partirlos, hay que ‘hacer palanca’. En fin, tenéis un resumen sobre las propiedades mecánicas de los chocolates aquí. :P



Bien, pues esto es lo más próximo que ha habido hasta ahora a una quedada wonkera íntegra. Esperemos poder coincidir los cinco algún día, ¡sería genial!

Os dejo paso a los que asististeis a la quedada, para que ofrezcáis vuestros testimonios y opiniones. ;)

sábado, 14 de mayo de 2011

Estimaciones


Esta bandeja es de la confitería Maite de Murcia, y contiene chocolate al peso. ¿Qué cantidad? Aproximadamente 1 kg 120 g.


Podéis creerme, aunque no tengáis visión de rayos X como Superlópez para poder ver lo que hay dentro del paquete. ;)


Todavía estoy pensado cómo repartirlo. Contiene tres bloques cuadrados, cada uno de los cuales tiene cuatro onzas. Uno es negro, otro con leche y otro blanco. Aquí os los he representado esquemáticamente.



Si en total pesa 1.120 kg, cada bloque pesará, dividiendo entre 3, aproximadamente 373 g. Y dividiendo entre 4, cada onza pesará unos 93 g. Para que os hagáis una idea, una tableta de chocolate normal y corriente, como las de Nestlé, pesa 150 g.

Llevaré esta bandeja de chocolates a la próxima quedada. Necesito vuestro consejo sobre qué instrumento puede ser el más adecuado para partirlo. :P